Una de las principales ventajas que tiene hacer ejercicio en la piscina, es la flotación.
Debido a que se trabaja en condiciones de flotación, cuando ejecutamos estos movimientos, obtendremos todos los beneficios de practicar ejercicios saludables, pero disminuyendo considerablemente las molestias y esfuerzos al realizarlos y así el riesgo de producirnos alguna lesión.
Debemos recordar que el peso de una persona dentro del agua disminuye entre un 80 y 90%, por lo que las articulaciones no se resienten y el riesgo de sufrir algún tipo de problema físico disminuye considerablemente.
Por ello, debemos considerar a la piscina, no solo como un lugar de recreo y diversión, sino también como un lugar donde ejercitar nuestro cuerpo y beneficiar nuestro sistema cardiovascular y muscular, realizando unos sencillos ejercicios.
Hay una infinidad de ellos específicos para algún fin concreto: quemar calorías, espalda, abdominales, celulitis, fortalecimiento muscular, mejorar el equilibrio…
De forma general podemos decir que entre los beneficios de hacer ejercicios bajo el agua se encuentran:
- Consumir más calorías de lo habitual, con lo que quemarás grasas poco beneficiosas para nuestro organismo.
- Beneficia la respiración torácica, lo que favorece el movimiento de la cintura y de los abdominales, ayudando a aliviar dolores de espalda y zona lumbar.
- Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, debido a la mejoría de la circulación sanguínea.
- Favorece la circulación sanguínea: la presión del agua permite que el flujo sanguíneo circule con más efectividad por el cuerpo, disminuyendo de manera efectiva la presión arterial y, a la larga, disminuyendo la frecuencia cardíaca en reposo
- Fortalece los músculos.
- Mejora el desarrollo psicomotor, debido a la coordinación entre algunos miembros (mano, pierna, cabeza) y al equilibrio.
- Produce una mejora del estado de ánimo siendo más relajado y positivo.


